sábado 1 de agosto de 2009

ÚLTIMO VIAJE INCANDESCENTE


Miro los plumajes del ave
a través de mis lentes fuliginosos
que no sé su nombre
y presiento su trastornado revoloteo
asfixiado yo también
aquel verano de mi ciudad sin parques.
Pobre criatura, se le ocurre se me ocurre
contemplar este infierno en el más
caluroso de los estíos.
Su ventaja, agilidad para volar al árbol
rama de la desesperación o
cobijo a su sombra.
Y yo dónde me meto, bosque de asfalto
ventanales de cristales incandescentes
que succionan hasta la última radiación.
Cómo se te ocurre, criatura, apoyarte
en mi mortecino alféizar horno
y cocina a la intemperie, sin butano.
Te observo sin tiempo ni distancia
y ni te inmutas. Lo padezco
me reflejo en tu plumaje blanquecino
con motas gris verdoso e
imagino también tu sufrimiento, pobres
patitas primorosas distinguidas
más finas que mi meñique encorvado
casi sin garra para aprehender.
¿Cómo soportas el fervor de las baldosas
que ni yo mismo soy capaz de acariciar?
Por fin me has entendido: levantas vuelo
hacia el roble de la esquina (o lo que fuere)
y te refugias entre rama, sombra o agujero.
¡Me abandonas! Lo comprendo. Pero
no por mucho tiempo. Espérame
ave sin nombre, que me apoyo yo también
en el alféizar, doy un último suspiro
sin quejido, lo prometo, y me lanzo
en pos de tu última estela.

lunes 20 de julio de 2009


Me pregunto si todos los sueños hallan su respuesta al final del arco iris, si todas las miradas alcanzan el milagro. Me pregunto si seguiremos andando en paralelo, punto de encuentro desaparecido en el último agujero negro. En medio de distancias indistintas seguro me equivoco. Las enredaderas que trepan por el muro ya no son de fiar, traviesas, embusteras, huelen a perfume embaucador como el aroma de tu piel seductora. No puedo asirme a sus bejucos, como antaño, para subir hasta tu aliento y figurarte. Presiento que en el centro de tu pecho se enmascara el virus que extenúa mis neuronas y eriza el cuero que me circunda al mínimo movimiento de tu figura a contraluz. Aún así me sigo preguntando ¿abriré mi ventana a lo que venga después del enésimo enunciado, o seguiré arropado con

los

sueños

al final

del

arco iris?

domingo 29 de junio de 2008

AL FINAL DEL ENSUEÑO


Cuando olvidó las cuentas
y los cuentos
no hubo necesidad de sombras.
La silueta dejó de tener (nombre)
sin vendas en los ojos
imagen no disponible,
no percepción o pensamiento.
Andenes y carreteras se fundieron,
corriente calma luz
caricia y universo
ausencia e infinito.
Desapareció el último
rastro de la túnica,
quimera:

herencia de los hijos de los hijos de los hijos

domingo 11 de mayo de 2008

AL TACTO


La memoria
entre los surcos
dedos arrugados
yemas de naranja
tocan y adivinan el futuro
perciben los olores
de otros días, para
compensar.
Tan solo un leve tacto
y todo el rostro queda dibujado
grabado en el disco duro.
No serán necesarias, pues,
ni muros ni palabras
acaso un silencio estremecido
dedos de fibras, filamentos
para envolver los alientos
capaces de registrar todas
las memorias
en el microchip del Universo.

sábado 10 de mayo de 2008

SENTENCIA


En el cajón está
a su pesar
ya no circula no imprime
inutilizado
su tintura de antaño
bolígrafo
palabras sin palabras
de otros sueños.
Tantas verdades por decir
recluidas en la gaveta esperando
la mano del prestidigitador
que se apiade, la reivindique.
Pero qué va, ya no hay futuro
con tantas máquinas
traspaso de poderes
el olvido o la añoranza
no hay otra.
Ninguna de las dos es válida
bolígrafo de ayer, pluma
péndola, estilete lapicera
sonidos de otro mundo otras
escrituras que se escapan.
Un punto final con epitafio
cajón hecho ataúd por el poeta.
Y el aire que se envicia
dedos que se aligeran
prestidigitador computerizado
metal y plástico
pantalla cristal líquido
tubo de rayos catódicos,
nueva melodía para remorder
sonidos de conciertos futuristas.
¿Cuándo despertará otra vez
después de desaparecer la luna?

domingo 4 de mayo de 2008

LA PRÓXIMA


Ya no pregunta
serás el próximo
aún hay utilidad
menos signos
más incógnitas
atrapadas en los ojos del águila
para cuando las tortugas
empiecen a copular.
Mañana.

domingo 27 de enero de 2008

OPORTUNIDAD


En el camino, presagio,
la libertad me tentará de nuevo.
Le tenderé la mano, olvidando
grilletes del pasado. Mi
mirada, sometida la melancolía,
alargará el instante, me
abrazaré a su tiempo de piedad
soplo de ternura.
Entonces, creo, descubriré el reposo
alejaré monstruos y desvelos.
Y diré: no hay vuelta atrás,
momento perdido.
Casi sin moverme me asiré a
su cintura, caminaré comprometido
a su costado, olvidaré
que un día fui incapaz
de dejarme arrastrar por su
primer aliento.