sábado 21 de abril de 2007

¿COMO JUEGO DE NIÑOS?


Un día, ya lo sabes,
jugamos a bandidos y vaqueros
el viento se escapaba por las ramas
y yo arriba, más arriba
escondiéndome en mi selva particular
árbol huevo de toros, mangos,
y abajo, materile lirelo.
A veces, sin pisar a la rayuela,
un dos tres ¡pan y brinca!
por mi y mis compañeros
los he salvado a todos y tú
que hacías trampa contando
a la escondida. Y otro día
otro juego, ya lo sabes
“hijo hijo dónde estás,
donde mi abuelita”
¡A que te cojo! Y tú corriendo y
yo detrás, como si nos jugáramos
la vida, delirio de la infancia.
Un palo o una piedra,
camino hacia los cielos.
Pero mira, no recuerdo
haber jugado a matarifes,
soldados de mortífero atavío.
Por qué, entonces, con
la piel más arrugada nos conminan
a batallas más cruentas,
bombas, átomos, metralletas
para perforar hasta la médula,
las ideas
como juegos de niños inocentes,
chuparnos la sangre
el último suspiro,
aniquilarnos de verdad.

lunes 9 de abril de 2007

ÚLTIMO SALMO, ÚLTIMA COSECHA


Un día, como el salmo, sembré con lágrimas, pero no coseché con regocijo. Langostas humanas devastaron mi cosecha, se hartaron. Mi terruño, moribundo, fue sembrado de minas para salvar al pueblo (eso dijeron). Ahora son casi-niños los que, metal letal en mano, siembran, inocentes, con cándida alegría; y cosechan con lágrimas y sin piernas, sin manos, corazón estrangulado. Mi tierra, lo presiento, derrama también su última lágrima, lágrima encarnada.